Andrés Palop se hizo humano....
Fecha: 18/03/2010

Andrés Palop se hizo humano; el tantas veces salvador del Sevilla falló en el decisivo gol del CSKA de Moscú y acabó destrozado un encuentro que, como él mismo destacó ayer, tardará mucho tiempo en olvidar. «Sé que lo del martes fue duro para todos, pero así es la vida. Cuando menos te lo esperas te da un golpe. Después de saborear éxitos te viene una situación como ésta. Sentí mucha impotencia tras el gol. Pasé el momento más difícil desde que estoy en el Sevilla. Pasaron por mi cabeza muchas cosas, no podía desconectar. Era una situación que aquí nunca había vivido. Fue muy duro. Busqué con la mirada el apoyo de mi familia desde la grada, pero no me sirvió para nada. Hasta el último minuto se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Al final me derrumbé y pasé un mal trago. Pedí perdón y lo vuelvo a hacer», destacó el portero.
El valenciano agradeció el apoyo de los numerosos aficionados que trataron de animarlo al término del partido. «La experiencia ayuda mucho, pero cuando te sientes identificado con un club no sirve de nada. Con este tipo de circunstancias te quedas con el cariño recibido. Me han ayudado muchísimo. Les agradeceré siempre el apoyo recibido».




Sí, un buen entrenador. Tiene sus virtudes. Dota a sus equipos de una mentalidad colectiva importante, les transmite solidez, una idea defensiva muy positiva, forma a los jóvenes jugadores y además saca sus resultados que, sin llegar a ser óptimos, nunca son desastrosos, eso es cierto. Su carrera lo demuestra, mantuvo al filial sevillista en una buena sintonía varios años hasta subirlo a Segunda división y en el primer equipo, sin brillantez, sigue ofreciendo resultados.
Manolo Jiménez fue un buen jugador del Sevilla en otros tiempos. Cumplidor, profesional, competitivo, no brillante, ni gran jugador, pero con tesón, el que le ha servido para ocupar el banquillo que ocupa, se convirtió en referencia nervionense, tanto que es el jugador con más partidos del club, ni más ni menos. Y Manolo Jiménez habría sido un buen entrenador del Sevilla de otros tiempos. Habría sido un gran entrenador para el Sevilla de la medianía, al que le podría haber sacado el máximo provecho, podría incluso haber hecho crecer a tantos y tantos Sevillas mediocres de las últimas décadas.
Pero Manolo Jiménez no es un entrenador fuera de serie, no es un entrenador de clase A, que diría Caparrós, ni es un entrenador para la máxima elite. No es un entrenador, en definitiva, para este Sevilla que quiere instalarse en las más altas cotas del fútbol europeo, a las pruebas de sus eliminaciones me remito. Cuando el equipo ha necesitado ese plus, cuando el equipo ha necesitado más orientación que la del día a día, que la propia guía de los buenos futbolistas que tiene en la plantilla, se han echado en falta esas dotes de mando y de sabiduría.
Me atrevo a proponerles una pregunta, sin querer recurrir a la demagogia y a las comparaciones burdas de los últimos tiempos. ¿Veían ustedes a Caparrós, cuando dejó el Sevilla, en un equipo de nivel superior? ¿Ven ustedes a Jiménez, si dejara el Sevilla, en un equipo de mayor nivel, lo ven en un equipo de la máxima elite? ¿Y veían ustedes a Juande Ramos capaz de dirigir un equipo de mayor nivel al del Sevilla?
La situación actual del técnico y del club no es fácil, qué duda cabe. Incluso habrá que preguntarse qué entrenador de primerísino nivel podría, y querría, venir al Sevilla. Pero para eso hay gente cualificada y remunerada con capacidad de decisión. El caso es que el entrenador de Arahal da síntomas de haber alcanzado su tope, y ese tope se queda corto para las aspiraciones de este Sevilla, del Sevilla de 2010.




 

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