UNA Revisión y una Reflexión para seguir...CRECIENDO
Fecha: 27/03/2010


Manolo Jiménez ya es historia en el Sevilla. La entidad que preside José María del Nido y que durante los últimos años había alardeado de planificación y buenas dosis de seriedad para alcanzar unos objetivos espectaculares, con cinco títulos en sus vitrinas, acabó por inclinar la cabeza ante la ley del fútbol. Un gol en el descuento del central argentino Gioda hirió de muerte al Sevilla, tanto, que provocó la destitución, con nocturnidad y alevosía, del entrenador que estaba destinado a ser, nada más y nada menos, que el Arsène Wenger del equipo andaluz. Se queda Jiménez sin ganar un título con el Sevilla y se precipita su adiós tras una racha lamentable de siete partidos sin ganar y, además, con la convicción de que jugando así al fútbol se pone en peligro el objetivo de clasificación para la Liga de Campeones y el triunfo en la Copa. Pero hay más....

El ingente impulso del mejor presidente de la historia ha sido barrido en esta ocasión por esa amalgama de soberbia y desprecio al pensamiento de muchos sevillistas que apostaban por otro modelo de fútbol, que implicaba lógicamente a otro hombre en el banquillo. Y en ese modelo reclamado por muchos tenía cabida la autocrítica, que no se ha ejercido en este Sevilla cuando se han defendido imposibles, como la validez de fichajes de futbolistas del perfil de Mosquera, Acosta, Romaric, Chevantón o Koné. A Jiménez lo sostuvo, especialmente este año, la calidad de tres o cuatro elementos determinantes, caso de Palop, Navas o Luis Fabiano. Con el viento a favor, fue un técnico diligente. En el momento en el que viró el viento, asomaron todas sus carencias y con ellas las de un proyecto que ahora necesita una regeneración.....

Los responsables de la dirección deportiva en la planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán ya estudian fórmulas para, en la planificación de la próxima temporada, rejuvenecer un equipo que se ha quedado con demasiados futbolistas con peso en el equipo que sobrepasan la frontera de los 30 años: Palop (36), Dragutinovic (34), Renato (31) o Kanoute (32). Y ello contrasta con aquel bloque que entre 2006 y 2007 maravilló en el fútbol español y europeo, un grupo en el que también había veteranos que ya no están (Javi Navarro, David o Martí), pero que quizá se reunió con una media de edad más cercana a la plenitud física que la que hoy suma la actual plantilla del equipo de Nervión.

Y si en cuanto a plantilla en general y uno por uno la diferencia en la media de edad es de un año (25,84 entonces y 26,84 ahora) no debe tener demasiada incidencia al contribuir en ellas futbolistas sin presencia apenas en los números de la temporada. Son los casos de gente como Jesuli y Fernando Sales entonces o De Mul y José Carlos ahora.

Pero entrando a contabilizar los once tipo más los siete futbolistas más utilizados por Juande y por Jiménez en las tres competiciones que disputó el Sevilla las cifras arrojan datos más concluyentes y, por tanto, reveladores. Hay una diferencia en la edad media de los 18 jugadores más utilizados de un año y medio, es decir, que el bloque ha envejecido, más o menos, 18 meses. Así, si en la temporada 2005-06 la media de edad del bloque más usado por Juande era de 26,33 años, en la actual el mismo registro se sitúa en 27,83 años. Justo 1,5 más.

Y si es verdad que el Sevilla a lo largo de estas temporadas se ha ido renovando por las alas con hombres casi todos procedentes de la cantera pero que en general han contribuido a equilibrar este proceso lógico de madurez (Jesús Navas, Puerta, Perotti, Adriano...), no es menos cierto que lo ha hecho a la vez que la columna vertebral se ha convertido poco a poco en más y más vieja. En otro ejercicio de análisis numérico cabe destacar que el bloque central, es decir, los jugadores que ocupan portería, eje de la defensa, centro del campo y delantera, ha subido 1,6 años su media de edad y si en mayo de 2006, cuando el Sevilla ganaba su primera UEFA en Eindhoven, la columna vertebral del equipo tenía una media de edad de 27,9 años, en la presente temporada 09-10 ésta roza ya los 30, concretamente, 29,5.

Hay que recordar que incluso hay futbolistas que hace cuatro años no tenían tanto protagonismo con Juande como en la actualidad. Renato no jugó más que Martí en la campaña 05-06, aunque sí lo hizo en la posterior junto a Poulsen; Dragutinovic, este año clave con 34 cumplidos, era un recambio a Javi Navarro o a Escudé; y el propio Luis Fabiano no tenía todo el predicamento para Juande, con quien protagonizaba continuos enfrentamientos por ser la primera sustitución del manchego en los partidos.

El modelo necesita una revisión porque está demostrado que el futbolista de élite rinde a más óptimo nivel cerca de los 27 años que de los 30, cuando puede considerarse que empieza su declive. Es verdad que el Sevilla ha tratado de rejuvenecer el equipo las últimas temporadas, aparte de con la cantera, con algunos fichajes como Sergio Sánchez, Negredo o incluso Konko, pero al final los que se han adaptado mejor y han rendido más por número de partidos y prestaciones han sido los que llegaron en edad de madurez, los que siempre se conocieron por el apelativo de futbolistas consagrados: Squillaci, Zokora o Fernando Navarro.

La eliminación de la Champions, aunque parezca mentira, suena a fin de ciclo con dos competiciones de éxito al alcance. Suena a jugadores que empiecen a pensar en cambiar de aires (léase Luis Fabiano) como hicieron en su día Poulsen o Daniel Alves, jugador éste de los más desequilibrantes del mundo y sustituido ahora por el sobrevaloradísimo Stankevicius (muy correcto, muy corriente). Kone o Negredo simbolizan como pocos las dificultades que está encontrando un club de trayectoria, hay que insistir, irreprochable, para dar un paso más y sentir de verdad que se está capacitado para dar un pelotazo serio en Europa, como hizo el Villarreal con su semifinal ante el Arsenal, en lugar de volver a lamentar que se estrelló en lo más llano: en su estadio y con marcador a favor. De aquel 2-0 ante los turcos que se convirtió en prórroga (3-2) y unos terribles penaltis se pasa a un empate fuera que debía ser un órdago a la grande y que ha terminado laminando a Jiménez y probablemente a todo el modelo del que tanto y tan justificadamente ha presumido el Sevilla.





 

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