EL GOL A LO PALOP&RODRI PARA IR A LA CHAMPIOS
Fecha: 16/05/2010


Increíble lo vivido en Almería. El Sevilla, con diez por una estúpida expulsión de Negredo, arrancó en el último minuto del descuento su clasificación para Champions con un gol del canterano Rodri, que remató en inverosímil escorzo.


Rodri se convirtió en hombre milagro, alargando la pierna más que nadie e inventándose un remate muy difícil que acabó en gol. Golazo.

Ninguno de los futbolistas del Sevilla imaginaban que iban a acudir tan felices a la zona mixta del estadio de los Juegos del Mediterráneo tal y como se había planteado el encuentro, pero el gol sobre la bocina de Rodri dibujó sonrisas en los rostros de los sevillistas.

Y el propio Rodri fue el primero en atender a los medios de comunicación a pie de campo nada más acabar el partido. "No se puede pedir más a un partido, he aprovechado los minutos del míster y estoy contento por poder celebrarlo así", declaró el canterano eufórico, reconociendo que aún no había bajado de la nube: "Soy muy feliz, aunque todavía no sé ni lo que he hecho. Es un momento soñado, marcar en el último minuto, siempre se celebra más y estoy muy contento".

El siguiente en comparecer fue Renato, un hombre menos visceral que Rodri pero que también rezumaba felicidad por los cuatro costados. "Lo importante hoy era ganar, da igual el sufrimiento o cómo se haya logrado, el equipo ha luchado, se ha ganado y eso es lo importante", subrayó.

El que si que se explayó tras el partido fue el presidente del Sevilla José María del Nido, que explicó su reacción por el gol: "He pegado un salto en el palco por el momento en el que se logrado la victoria. Este gol hace que el equipo vaya pletórico de moral a Barcelona y con la intención de lograr convertir una temporada sobresaliente en una de matrícula de honor".

También señaló Del Nido la importancia de lo que el Sevilla viene realizando en los últimos años. "Clasificarnos en las cuatro últimas temporadas tres veces para Champions es demostrar que las estructuras son indestructibles. Lo de jugar la previa no afecta, tendremos tiempo más que de sobra para preparar la Supercopa de España y la previa de la Champions", declaró.

Monchi fue otro de los que atendió a los medios, destacando la emoción que supuso el gol de Rodri: "En la celebración del gol ha salido todo lo acumulado este año, los malos momentos, el partido tan difícil... Yo comparo el gol de Rodri al de Palop en Donetsk, ha sido una explosión gigante de alegría".







Lloraban el Sevilla y Negredo, autoexpulsado como un niño con una Champions y muchos millones de euros en juego. Una temeridad. Y reía el Mallorca, con Manzano y sus chicos sentados en el césped de Son Moix, viéndolo en una pantalla gigante y frotándose las manos. Ellos también lo merecían. Ya nadie daba un duro por el Sevilla, con un futbolista menos, roto y malherido, entregado a las carreras imposibles del galgo Navas. Su último centro, agónico, terminó colgado en el aire. Y apareció Rodrigo Ríos Lozano, Rodri, un chico que cumplirá 20 años en junio del que empezó a haber noticias la temporada pasada cuando brillaba en el equipo juvenil. Rodri, escorzo imposible, fue el ángel de la guarda del Sevilla. Su gol metió al equipo de Álvarez en la previa de la Champions sobre la hora en una buena metáfora de lo que ha sido la temporada para el Sevilla, con un final que ha merecido la pena y con una cantera que arregla descosidos. Pero con ciertos errores por el camino. Sobre la victoria es más sencillo reedificar ese gran edificio que es el Sevilla.

Fue un gol del destino, porque Rodri tenía previsto aparecer en el campo para salvaguardar el resultado y dar descanso a Kanouté. Pero cuando Negredo fue expulsado y José Ortiz modeló esa obra de arte que fue el 2-2, Álvarez no miró a Luis Fabiano, se la jugó y siguió con su apuesta: Rodri. Seguramente alguien le explique estos días que ha hecho uno de los goles más importantes de la historia del Sevilla, que suma su tercera clasificación en cuatro años para la Champions (en este caso, para la previa). Puede decirse que Rodri hizo el gol de Palop, cuando el Sevilla estaba más allá del alambre. Aquel valió con el paso de los meses un título. El de anoche en Almería, la estabilidad de un proyecto.

Pocas imágenes más simbólicas que la de José María del Nido en el palco, emocionado después de un final durísimo, dramático. Hubo lágrimas de alegría en el vestuario, reverencias a Navas por su insuperable partido y aplausos al Almería, que dignificó la competición con un despliegue espectacular y que desbordó al Sevilla buena parte del partido. Con Crusat explosivo, Piatti valiente, Soriano llegador. El Almería se entregó en el partido con el mismo romanticismo que predica su entrenador, Lillo, que casi deja sin Champions al Sevilla. Porque ya casi no quedaba nada, apenas un balón al área más. El balón que pudo cambiar la vida de Rodri y, desde luego, el balón que hace indestructible el proyecto del Sevilla.




 

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